| Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada. Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!». No queda nada de lo que fue nada. Qué más da que la nada fuera nada
JOSÉ HIERRO |

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados